LA XENOFOBIA INDOAMERICANA

Habría que  repasar la historia sobre inmigración  de fines del sigloXIX a principios de sigloXX   y sin entrar en detalles, nos encontramos con que la clase dominante, habían procurado de alguna manera, cierta selectividad con respecto a quienes debían poblar las pampas argentinas, algo así como un Darwinismo social, es decir la aceptación de los mejores  (inteligentes) y más fuertes.

No fue así, de tal manera que nuestro país  se abrió a un aluvión inmigratorio NO deseado por el pensamiento liberal de la época y menos aun con la llegada de aquellos hombres con  ideas anarquistas y socialistas, españoles, rusos, italianos, judíos y algunos otros del centro de Europa. Era la chusma de ultramar.

Hago esta simple síntesis, para ubicarnos en tiempo y lugar, para determinar el origen de la familia Macri , es decir si seguimos la línea de razonamiento nos encontramos con que el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, desciende de esa chusma de ultramar.

Pero resulta que el “nene” de la familia, un argentino más, adopta una posición xenofóbica (vaya a saber porque cuestión de orden psicológico) y arremete contra todo lo que él considera lo diferente o lo inferior, y repite nuevamente la historia de la discriminación, por lo tanto su herencia no biológica sino ideológica es lo que produce una repulsa, porque le deviene de los Mitre, Rivadavia, los Sarmiento, los Roca y tantos otros registrados por la historia. Cuando el hombre no asimila el  verdadero concepto de patria, estamos frente a un paria, es decir que por más  abultada su billetera, en el fondo no tiene NADA.

Ahora, cuando el problema suscitado en el parque Indoamericano muestra de forma descarnada lo peor de la condición humana,  la actitud de Don Macri, queda relegado a segundo plano, dando paso a lo que podríamos decir una xenofobia generalizada por parte de ciertas capas de la sociedad porteña, de la cual la mayoría son descendientes de aquellos inmigrantes despreciados, en los cuales muchos son una especie de “tutifruti europeo” que consideran  que la Argentina termina en la General Paz, y lo que se  encuentra fuera de ella queda relegada a una segunda consideración, incluidos en ese concepto a hombres y mujeres del  interior del país y ni que hablar de los países limítrofes.

La cuestión discriminatoria ya no pasa solamente por el “bolita” o el “Paragua”, un fenómeno no  tan antiguo en términos históricos,  sino con hombre y mujeres del norte Argentino, que por causas de políticas centralistas, sufrieron el desarraigo, convirtiéndose en extranjeros dentro de su propia patria, que arribaron a los grandes centros urbanos en busca de una oportunidad, con el mismo y legitimo derecho con que arribaron a nuestras costas “la chusma de ultramar”, es esta misma la que niega, la que cierra puertas,  la que hace notar una supuesta superioridad cultural, es la que propone la represión ante un reclamo legitimo que exige la igualdad de oportunidad, de tener una vida digna y plena, como la consiguieron ellos.

Sería bueno que recordaran y si no, yo lo hago desde aquí, que la patria comenzó a perfilarse por estas geografías, donde para conseguir la libertad  y la independencia  se requirió del sufrimiento y la sangre de miles de “negros de mierda” para que hoy se disfrute en libertad en todo el territorio de la Nación. Recordarles que en mi Provincia se desarrollo la resistencia más sangrienta que se recuerde en la historia (100 años de guerra) en contra del conquistador  y cuyo pueblo al final vencido opto por el suicidio, antes de ser esclavos, y los que quedaron fueron llevados a pie hasta una ciudad muy cerca de donde vive el inmigrante blanco, el nombre se los dejo a Uds. que supongo lo deben saber

Este “negro de mierda” es el descendiente del Incanato, del  mestizo, del gaucho, el que podríamos decir es el verdadero dueño de todo lo que se pisa y se ve, es el que anda  hoy siendo juzgado y reprimido,  siendo usados por los garcas tanto de derecha  como  los garcas de las izquierdas, que curiosamente se ponen de acuerdo para tratar de dinamitar este proceso, que lleva adelante el gobierno de Cristian Fernández de Kirchner, un proceso  que busca la reconstrucción de una patria ajada y maltratada, por los mismos xenófobos que hoy se muestran descaradamente, anteponiendo la propiedad privada por sobre la vida.

Típico del piojo resucitado, que cuando el país ardía, mientras  los “negros de mierda” con las palmas de las manos hacia arriba pedían pan y alguna explicación, todo el tilingaje (hoy xenófobo)  con cacerolas de teflón, en lamentable imagen  golpeaban las puertitas de los bancos que les devuelvan  lo que ellos mismos se hicieron robar.

Pasó tan poco tiempo de aquello, y sin embargo hoy es como si no hubiera sucedido nada, pero los que adherimos y abrazamos la causa nacional y popular, estaremos para hacérselos recordar, las veces que sea necesario, hasta ir desterrando para siempre este individualismo ´que pretende empujarnos nuevamente al abismo.

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3 respuestas a

  1. Maga dijo:

    Complejo tema don Oscar, tiene tantas aristas… Primero me contextualizo yo. De alguna manera, yo también vengo de donde Macri, tengo más en común con él (no se asuste) que con un Inca. Ningún origen es motivo de desprecio u honorable por sí mismo. Se trata, para mí, de cómo las personas tratan de olvidar o reivindican los lugares de donde vienen. Lugares no geográficos, claro.

    Mi abuelo nació en Italia, llegó acá como un anarquista más, en ese aluvión de chusmas de ultramar. Era antiperonista, muy. Era despreciado, y despreciaba él a otros.
    Lo único que conocí yo del peronismo, por mi edad, fue a Menem. Durante el paréntesis macabro DeLaRuaDuhalde, mis viejos eran los de las cacerolas, nada de teflón, apenas chapa machucada. Y es que…tener plata en un banco tampoco habla bien o mal de nadie. Después, para bendición de las ideas politicas, llegó Néstor. El peronismo y todo lo demás, empezaron, para mí, a significar otra cosa. Recién ahí terminé de entender de qué se trataba todo ese odio y el mal uso que se le dio durante tanto tiempo a esa palabrita… ‘popular’. Es que en Argentina, por causas ancestrales, todo lo popular tiene ese sello del ‘negro de mierda’ que, pasado por alto y sin tratar aunque sea de ver de donde viene, nos deposita directamente en…el Pro, por ejemplo. Leer historia es de los mejores recetas contra el Pro, pero toda la que se pueda, eh: la que va desde la edad media al 1900 y Argentina, también.El tilingaje y la xenofobia nada tienen que ver con el dinero, clase social, haber sido presidente de boca, esposa de un señor de la sociedad rural, etc. Se trata de mucha ignorancia y necedad, pero para adentro. Por no querer entender cómo se mueve el mundo, cómo llegamos hasta acá, se trata de pararse en la vereda del que te está avisando, te desprecia; del que se define más que vos, para que vos te definas más que otro.

    Todas las cosas que vimos con las tomas, las miserias más bajas y el desprecio por la humanidad, todo eso, es puro miedo. Macri tiene miedo. Las personas que no pueden entender lo que los rodea tienen miedo. Los inmigrantes tienen miedo (si no mi abuelo no hubiera detestado tanto a Perón y la hordas de trabajadores que eran más iguales a él que la clase a la que aspiraba llegar, y como él, muchos, hoy, mañana). Todos tenemos miedo. Pero ocurre que algunos lo ven y tratan de hacerse cargo de eso que los asusta; y otros prefieren endilgárselo ocasionalmente al de afuera, para más simplicidad vio, ¿qué más fácil que poner lejos de uno las miserias propias para poder despreciarlas en paz?

    La derecha fascista, la discriminación, la xenofobia, son el miedo en movimiento. Son el miedo puesto en el distinto, al que se hace automáticamente sospechoso, para generar la estúpida y muy ilusoria fantasía de que somos buenos, superiores a otros, que tenemos algo de poder por ser mejores. Y como ser mejores no tiene nada que ver con cosas que se puedan ver, con religiones, colores de piel, incluso con el origen de nuestras familias, se genera el más inútil atajo mental: soy mejor porque soy blanco, soy mejor porque soy rico, soy mejor por europeo, soy mejor por cantidad.

    Creo que ya perdí el hilo de lo que venía diciendo, ni sé si se entiende algo. Creo que lo que quería decir es que ni el origen de Macri, ni el de nadie, significan por sí solos el desprecio por los demás. Los comportamientos xenofóbicos (en este caso, pero son muchos más) nacen de la imposibilidad de metabolizar y aceptar quiénes somos, del afán imaginario y desesperado por ser nominalmente superiores y más. De no poder aceptar toda la enorme y muy rica diversidad que nos rodea todo el tiempo. Y es triste, la generalización a ciegas es triste, la demonización de lo que no podemos entender es triste… y peligrosa.

    Ay Oscar, disculpe lo mucho que lo hice leer, es que tenía ganas de charlar.
    Saludos.
    =)

  2. Gabriel Dhose dijo:

    Coincido con lo planteado por Oscar, y también con parte de las observaciones hechas por Maga. El gran debate en torno a un país diverso que intentó disfrazarse como homogéneo. Brecht decía que un fascista es un “burgués con miedo”. En parte, el miedo a los derechos del Otro es lo que ha marcado nuestra historia de intolerancias. Saludos.

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